Hoy te soñé. Te imaginé blanca y luminosa. Tu cabello desordenado, el aroma de tu piel que no tiene otra piel y el sabor de tus labios que no es posible encontrar en otros labios. Te sentí llegar despacio, temblorosa y frágil, para no molestarme. Te acercaste buscando mi abrigo y mi locura, que son las pocas cosas que poseo y que te ofrezco completamente.
Me hablaste dulce, melodioso, al oído, en el pecho, en la cara y no fui capaz de responder.
Creí que dormía, creí que te soñaba. Traté de gritar, pero sólo me quedé en el intento como en tantas otras situaciones. No sé si fue una ilusión, si fue sólo una jugarreta más de mi maldita imaginación, pero desperté cuando reíste al cerrar la puerta de la habitación.
miércoles, 27 de junio de 2007
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1 comentario:
En el muro de la imaginación y la ilusión se cuelan rayos de realidad.
En los sueños se crean refugios llenos de dulzura y locura.
Hay que mantener despiertos los sueños...
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