Para algunos la muerte es una delicada mujer que viste elegante y que con trato suave ofrece sus brazos para acceder a la vida eterna.
Para otros, en tanto, la muerte no es más que una vulgar puta que persuade a los hambrientos y succiona hasta el alma.
En todo caso, no caeré en reflexiones inoficiosas y no tendré la sutileza de averiguar cual aproximación se acerca más a la verdad. No hay voluntad para ello. Tampoco hay tiempo para saber cómo enfrentarla. Y es que han tocado a la puerta y es ella quien viene a buscarme.
lunes, 22 de octubre de 2007
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