lunes, 22 de octubre de 2007

Salto

Piso 16. La vista es exuberante y frenética. Excita los sentidos y perturba la razón. El poder en la mano. La atribulada sensación de un ser superior en la piel. Abajo la marcha es incesante e ignorante de que alguien arriba los vigila. Hormigas de terno y corbata en fila y también insectos mayores con ruedas, acelerando y desacelerando.
Abro la ventana. Aire frío golpea el rostro. Me siento más vivo que lo que debiera. Asomo una mano y creo tocar el cielo. Extiendo el brazo y el aire se cuela por el puño abierto de la camisa, recorre la extremidad, avanza por el resto del cuerpo, el otro brazo, las otras extremidades, la cabeza, el alma. Y me siento más poderoso que nunca. Y voy a saltar para ver cuantos insectos aplasto de una sola vez.

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